10 Mar. / El Ateneo presenta…

Escenas en el mar

Fecha: Jueves, 10 de marzo 2022
Hora: 19:30
Lugar: Filmoteca de Navarra 
Plano de localización: aquí

Precio: 1 euro, presentando el carnet del Ateneo 
(Entrada normal: 3 euros)  

Presenta: Antonio Miguel Arenas
Organiza: Patxi Burillo, Vocal de Cinematografía
Colabora: Filmoteca de Navarra

Año: 1991 / País: Japón / Duración: 101’ Color / Director: Takeshi Kitano / Guión: Takeshi Kitano / Fotografía: Katsumi Yanagishima / Reparto: Claude Maki, Hiroko Oshima, Sabu Kawahara, Toshizo Fujiwara, Susumu Terajima, Katsuya Koiso

Escenas en el mar

Shigeru, un joven sordomudo que trabaja de basurero, encuentra una tabla de surf rota. Como si se tratara de un mensaje que le lanza el océano, decide repararla y empieza a practicar acompañado de su novia Takako. Aunque no se le da muy bien y sufre la humillación del resto, compra una tabla nueva para seguir entrenando. El dueño de la tienda de deportes, conmovido por su sacrificio, le regala un traje profesional e invita al campeonato de surf. Un objetivo por el que deja atrás su trabajo y hasta quién era.

Si el mes pasado Alexandre Koberidze nos preguntaba, con una delicadeza y un tempo visual heredado del cine mudo, por lo que vemos cuando miramos al cielo, la cuestión que se nos plantea en marzo en el ciclo El Ateneo Presenta… podría ser otra similar. ¿Qué vemos cuando miramos al mar? Para ello Takeshi Kitano tampoco necesita diálogos, con Escenas en el mar (A Scene at the Sea, 1991) continúa una tradición que nos lleva de Tati a Chaplin al perseguir la emoción a través de la combinación de los mínimos elementos cinematográficos.

Aunque Escenas en el mar sea su tercer largometraje tras las cámaras, se siente como el primero, como el inicio de un lenguaje propio. No en vano, fue la primera producción de su compañía, Office Kitano, por lo que tuvo el total control artístico del resultado final, encargándose incluso del montaje. Una labor que siguió ejerciendo y que definiría su estilo, al desplegar la puesta en escena y la narración como una serie de viñetas minimalistas, casi un haiku. Acompañando a Shigeru en el descubrimiento de su pasión por el surf, acompañamos también al propio Kitano en su descubrimiento del lenguaje cinematográfico.

El cineasta japonés se rodeó de un grupo de técnicos y artistas con los que repetiría a lo largo de su filmografía, entre ellos el director de fotografía Katsumi Yanagishima y Joe Hisashi, compositor entonces reconocido por las bandas sonoras de Ghibli, que entrega una evocadora pieza que se funde con el azul de las imágenes. Porque esta historia de amor no es la de Takako y Shigeru, que encuentran comprensión mutua, admiración y respeto, sino la de Shigeru y el mar. Su amenaza, su fascinación, sus misterios.